83.-#Rimas para Elisa
Autor:
Guillermo Camarelles Diana
Buenos
días te envío Elisa,
un sorbete de aire puro,
que te refresque la mañana,
y el día sea seguro.
Te
quiero, amor, mi sentimiento,
sin medida, sin contar el plazo,
para el gozo del acontecimiento
que el futuro ya trae a su regazo.
Sin
prisa el alma puede ver,
el hoy es firme, no se desliza,
eterno en su vivir presente,
con un beso que el alma bautiza.
El
camino lento se extiende ya,
sin prisa el alma puede ver,
la tarde quieta traerá,
la calma que anhelo tener.
Te
leo y te deseo en el silencio,
mi alma anhela tu presencia,
la luz de tu mirada me acerca,
con suave y grata vehemencia.
Hola
mí, Reina linda, te doy,
la rosa primera de la mañana,
flor de adormidera que hoy yo voy
a darte sin prisa ni artimaña.
Bebamos
con el vaso que late,
el cristal vibra en la mano,
un pulso dulce, no profano,
que el alma entera rescate.
Con néctar rojo tan bendito,
la vida fluye sin temor,
un gusto ardiente, gran sabor,
que vino aquí a encontrarte.
Buenos
días te envío Elisa,
un sorbete de aire puro,
que te refresque la mañana,
y el día sea seguro.
Te
quiero, amor, mi sentimiento,
sin medida, sin contar el plazo,
para el gozo del acontecimiento
que el futuro ya trae a su regazo.
Sin
prisa el alma puede ver,
el hoy es firme, no se desliza,
eterno en su vivir presente,
con un beso que el alma bautiza.
El
camino lento se extiende ya,
sin prisa el alma puede ver,
la tarde quieta traerá,
la calma que anhelo tener.
Te
leo y te deseo en el silencio,
mi alma anhela tu presencia,
la luz de tu mirada me acerca,
con suave y grata vehemencia.
Hola
mí, Reina linda, te doy,
la rosa primera de la mañana,
flor de adormidera que hoy yo voy
a darte sin prisa ni artimaña.
Bebamos
con el vaso que late,
el cristal vibra en la mano,
un pulso dulce, no profano,
que el alma entera rescate.
Con néctar rojo tan bendito,
la vida fluye sin temor,
un gusto ardiente, gran sabor,
que vino aquí a encontrarte.

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