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lunes, 3 de agosto de 2026

#El abanico de mi amor. Autor: Guillermo Camarelles Diana

253.-#El abanico de mi amor.

Autor: Guillermo Camarelles Diana

Envidio el abanico que acaricia,
sobre tu piel suave y encendida,
cada pliegue guarda una caricia,
de mi amor que nunca se olvida.

 

Cuando gira lento en tus manos,
siento el viento de un sueño profundo,
que lleva besos, que lleva años,
tejiendo en el aire nuestro mundo.


Abanico que susurra historias,
de miradas, suspiros y promesas,
en cada sombra guarda memorias,
de un amor que nunca tropieza.

 

Envidio el abanico que te toca,
su tacto leve sobre tu mejilla,
como un suspiro que se desbrocha,
caricia dulce en la madrugada sencilla.


Quisiera ser esa brisa ligera,
que roza tu piel con suave cuidado,
penetrar en tu mundo y en tu esfera,
ser el secreto que tienes guardado.

 

Miro en silencio, sin hacer ruido,
quiero ese roce que a ti te envuelve,
pero mi deseo queda contenido,
en un misterio que nunca resuelve.

 

Envidio el abanico que te toca,
su tacto leve sobre tu mejilla,
el aire fresco que de pronto explica
el roce dulce cerca de tu boca.

Me quema el alma ver cómo se asoma
el paño fino buscando tu aliento,
y siento el celo de su movimiento
mientras el rostro hermoso se corona.

 

Y recibiendo en sus airosos bordes
tu perfumado aliento que ahora siento,
recoge en la seda de mis acordes
tu mirada de fuego en este viento.

El aire lleva el eco de tu voz,
la luz se viste con tu suave brillo,
un pacto nace entre los dos,
en este instante puro y sencillo.

 

Y que siente de gozo estremecerse,
tu seno, al tacto tierno y deseado,
envidio esa fortuna en posesión de,
un bien que yo tan solo he anhelado.

¡Oh suerte singular, dicha tan clara!
Por ti mi envidia corre sin demora,
contrastando el sentir que me repara,
mientras tu calma en mi alma mora.

 

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